| Efectos del Turismo en Bocas del Toro |
Cuando Cristóbal Colón descubrió las islas del archipiélago de Bocas del Toro en 1502, nunca imagino que esta joya caribeña repleta de riquezas naturales; hoy en día sería el foco de atracción turística para muchos inversionistas y extranjeros. Es entonces el “turismo”, ese nuevo agente de cambio que aparece en la vida de las poblaciones que habitan la región, ofreciendo nuevas oportunidades de desarrollo, pero a la vez; poniendo en riesgo el hábitat de cientos de especies en peligro de extinción.
Efectos del Turismo Pro Bocas Este interés por un desarrollo turístico, despierta a finales del siglo XX, como una alternativa viable para resolver diversos problemas económicos y sociales que afectan a la provincia. Entre estos podemos mencionar: la escasez de fuentes de empleo; la falta de oportunidades de superación personal; los altos niveles de analfabetismo y deserción escolar; aunado a los altos grados de desnutrición (especialmente en las áreas indígenas); y las pocas rutas o infraestructuras de acceso para llegar a la región, entre otras. Es por ello que el gobierno, consciente de las necesidades que afectan a las comunidades de la provincia, decide poner en práctica un plan de mercadeo a nivel internacional, despertando el interés de la inversión extranjera. De hecho, un reporte publicado por el Instituto Panameño de Turismo (IPAT), asegura que empresas extranjeras invertirán unos 100 millones de dólares en esta región. Y es que ya algunos residentes han empezado a vender sus tierras, en las cuales se contemplan la creación de urbanizaciones ó negocios comerciales y turísticos, tales como: El proyecto denominado “Palacio del Mar”, que ya está en construcción en Isla Colón. Santiago Padilla, director de ventas del consorcio norteamericano Venetia Capital, manifestó que este proyecto “con una inversión proyectada de 4,000 millones de dólares, incluye viviendas tipo condominios, una villa junto al mar y una muelle para botes, hotel y casino”. En Isla Bastimentos, también se construye otro proyecto denominado: “Red Frog”. Ubicado muy cerca del parque nacional marino, tiene un valor de 450 millones y ocupa unas 33 hectáreas, donde se elevará un hotel y una pequeña villa. Hoy día pues, Bocas del Toro se ha visto invadida por una gran masa de inversionistas y turistas extranjeros provenientes de países como: Estados Unidos, Francia, Alemania, etc.; los cuales han sido influenciados por el bajo costo de la vida, el uso del dólar como moneda local, y la exuberante belleza que ofrece este paraíso. Según el Instituto Panameño de Turismo (IPAT), Panamá sigue siendo uno de los destinos escogido por los “Baby Boomers”, una vez hayan alcanzado su edad de jubilación en los Estados Unidos. Por otro lado, la venta no controlada de las tierras empieza a convertirse en un gran problema, debido a la falta de ordenamiento de los terrenos por parte de las autoridades, trayendo como resultado; un alto costo en el precio de venta de los terrenos y el desplazamiento de sus pobladores hacia otros lugares. Este desplazamiento tiene como consecuencia, la pérdida de identidad de los grupos étnicos, al abandonar sus faenas diarias para dedicarse a otras labores ajenas a su cultura y tradiciones. La venta de estos terrenos para la construcción de megaproyectos turísticos, está además cambiando la arquitectura caribeña que predominaba en el lugar. Y es que la construcción de nuevos y modernos edificios está lentamente reemplazando la arquitectura antigua colonial que ostentaban aquellos edificios construidos a principios del siglo XX. Finalmente, el mayor temor por parte de organizaciones con fines de conservación y la comunidad en general, es determinar el impacto ambiental que estos megaproyectos turísticos tendrán sobre áreas protegidas. Ya voces de protestas han empezado a alzar su voz en contra de la exagerada y no planificada explotación turística de este santuario único en América Latina. Sólo basta recordar, una de las tragedias ecológicas más transcendentales en la historia de nuestro país. El derramamiento de miles de galones de crudo por parte de la empresa Petroterminal de Panamá en 2004, el cual no solo puso en riesgo la vida de muchas especies de animales y plantas, sino también; la de muchos seres humanos. Sabemos que este es un tema muy profundo y complejo a debatir. Sin embargo, esperamos que las mejores opciones estén enfocadas a encontrar puntos medios, en donde el turismo no afecte y mantenga un balance natural en aquellas áreas dedicadas a preservar hábitat y aquellas que mejoren la calidad de vida del pueblo Bocatoreño Otras islas en Bocas del Toro: Ciudades:
|